Se ha perdido la idea original de Iglesia – Carlos Martinez

Iglesia es un concepto que entre los evangélicos ha perdido una connotación y resonancia que sí tuvo para los cristianos primitivos . Con toda intención, en el Nuevo Testamento, se usa un vocablo griego, Ekklesia , de clara evocación cultural y política. Para reuniones de tipo religioso los griegos usaban la expresión Thíasos , “reunión cúltica en honor de una deidad”.(1) El religioso uso que hoy socialmente se da al término Iglesia, significó originalmente la asamblea popular de los ciudadanos de la Polis  griega. En la asamblea cada ciudadano tenía el derecho de hablar y proponer asuntos para discutir. Siglos antes de la traducción al griego del Antiguo Testamento y en tiempos del Nuevo, el concepto Ekklesia , caracterizaba con toda claridad un acontecimiento político; era la asamblea de los ciudadanos plenos, enraizada funcionalmente en la democracia griega. Era una asamblea en la que fundamentalmente se tomaban decisiones judiciales y políticas (Hechos 19:39). En la Ekklesia  se ejercía la democracia, y los pilares de aquella: igualdad ( Isonomia ) y libertad ( Eleutheria ).
Por otra parte, mientras el vocablo tomado de la cultura griega era adoptado por los cristianos primitivos con todo el peso sociopolítico original del término, por otra tenemos que el concepto se enriqueció por el uso cristiano de Iglesia, ya que le agregó significados y prácticas que inicialmente no tenía en la sociedad helénica, como cuerpo de Cristo, pueblo de Dios y esposa sin mancha. Aquí cabe referir que mientras en la asamblea griega, particularmente en Atenas, participaban solamente los hijos de los atenienses (los inmigrantes eran excluidos, al igual que los esclavos y por supuesto las mujeres(2)), en la asamblea cristiana los criterios de igualdad se ensancharon y eran más horizontales. En tanto que la democracia griega era en términos de hoy sexista, racista y elitista; en las iglesias cristianas se abolían las barreras sexuales, étnicas, sociales y políticas (Gá. 3:28; Lc. 22:24-27; Flm. 16). En la Ekklesia  todos son ciudadanos, la ciudadanía no depende de abolengos humanos ni de exclusivismos farisaicos. Todos los ciudadanos del Reino somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 P. 2:9).
La forma en que se construyen las relaciones de los discípulos de Jesús tiene que reflejar la igualdad intrínseca de quienes conforman la Nueva Humanidad . El dominio y el sojuzgamiento de los dirigentes sobre sus hermano(a)s en la fe debe quedar abolido entre los seguidores del Rey Siervo. Pablo en lugar de imponer todo el peso de su autoridad como apóstol a los tesalonicenses prefirió hacerse como una madre amorosa con ellos, como un padre que cuida a sus hijos y como un hermano de todo corazón. El Nuevo Testamento es lejano a la clericalización autoritaria, y a la separación entre ministros y laicos. En la comunidad de creyentes todos son pueblo y todos sacerdotes. En los escritos neotestamentarios “cuando se usa laos  para diferenciar entre el pueblo y sus líderes, la palabra siempre se refiere a la diferencia entre el pueblo y las autoridades civiles o religiosas de la cultura judía; nunca se emplea para referirse a diferencias entre cristianos. El laos  de Dios incluye a todos los cristianos, líderes y miembros, todos con sus respectivos dones y funciones. Todos los cristianos son laicos ” (3)
Estas nuevas enseñanzas no estuvieron exentas de resistencia en las primeras comunidades cristianas. Sin embargo, las actitudes de quienes buscaron mediatizar el mensaje libertario de Jesús se encontraron con una claridad doctrinal que les exhortaba a no traicionar el Evangelio. Un estudio minucioso de la composición social, económica, étnica y de género en la Iglesia de Corinto,(4) demuestra sin lugar a dudas que en las asambleas se encarnó el principio de igualdad de todos los creyentes. Esa igualdad fue la que defendió Pablo y por eso, entre otras cosas, les escribió a los corintios exhortaciones para que guardaran la unidad entre ellos. El apóstol reconoce la diversidad de la comunidad corintia, sin embargo esa disparidad socioeconómica, educativa o política existente entre los hermanos para nada debe anteponerse al espíritu liberador de Cristo (1 Co. 12:12-13).(5)

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julio 1, 2017

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